domingo, 11 de diciembre de 2016

Las mantas de lana de oveja en Tierra de Campos


Por Francisco Rubio  (copyright del texto)
Publicado en el Ágora de Tierra de Campos. Copyright  

Milenios antes de que se inventara el poliéster que todo lo cubre hoy en día. Siglos antes de que se dominara la técnica del lino. Cientos de años antes de que el algodón inundara las fabricas del mundo. Muchísimo tiempo antes de todo eso, las mantas con las que abrigarse en las frías noches de invierno se hicieron con la lana que se le esquilaba a las ovejas. 


Capa parda
Ni que decir tiene que casi todas las mujeres del campo, aprendieron desde siempre en casa el proceso de tejer la lana para la elaboración de las prendas de invierno, como chaquetas, bufandas, gorros, guantes, jerséis, … aspecto que todavía conservan muchas de las abuelas actuales.


Las tribus Vacceas de época prerromana que habitaron lo que hoy se denomina la Tierra de Campos, dominaron como pocos el arte de la lana. Su principal prenda de vestir, llamada el "Ságun", consistente en una pieza única a modo de capa con gorro, todo ello de lana de oveja para paliar el frío invierno de la meseta. Este elemento fue adoptado como prenda oficial de campaña por las legiones romanas en el siglo I a.c. tras conquistar la cuenca del Duero. 





La denominada "capa parda", de uso cotidiano en muchos pueblos de Zamora hasta el siglo XX, era una prenda basica de los pastores cuando andaban por el campo y cuyo origen bien pudo ser aquel "Ságun" vacceo, de similares características en funciones,  forma, materiales y colores. 










La manta zamorana y la manta palentina son otros de los elementos heredados de aquel gran bagaje cultural que fluyo por estas tierras Vacceas y que hoy conocemos como Tierra de Campos, donde la oveja y la lana fueron siempre elementos del paisaje. 


Los colores negros de esta manta procede de lana de oveja negra.
El resto de colores fueron teñidos de manera natural con plantas y minerales 


Hasta los años 60 del siglo XX, fue muy común en los pueblos entregar lana a los tejedores para que estos confeccionaran en sus Telares una manta personalizada para la familia, siendo muy común como regalo de bodas. Décadas después, siguen aportando ese calor del buen paño. 



Largo era el proceso entre la lana puesta en una oveja y la manta puesta en una cama:

1.- Esquileo de la lana de la oveja,
2.- Lavado
3.- Secado
4.- Tintado con plantas, minerales o animales
5.- Escarmenado
6.- Cardado,
7.- Hilado con el uso o la rueca.
8.- Tejido a mano o con telares.

Pero de esto, ya casi solo queda la memoria y algunos viejos utensilios en los desvanes de las casas o hasta en algún museo etnográfico.

Y como nos ha recordado un amigo del Agora, reproducimos parte de un poema de Ramónn de Campoamor, "el Tren Expreso" que acompasa las virtudes de aquellas mantas:

Y creyendo invadidos por el hielo
aquellos pies tan lindos,
desdoblando mi manta zamorana,
que tenía más borlas verde y grana
que todos los cerezos y los guindos
que en Zamora se crían,
cual si fuese una madre cuidadosa,
con la cabeza ya vertiginosa,
le tapé aquellos pies, que bien podrían
ocultarse en el cáliz de una rosa.