domingo, 15 de mayo de 2016

In Valle de Iunco et in Valle del Iunquiello.

In Valle de Iunco et in Valle del Iunquiello.

Por Francisco Rubio  Pérez – Copyright
Publicado en el Ágora de Tierra de Campos  Copyright – 15 de mayo de 2016.

Sinopsis
Conocer el origen de los nombres que definen nuestro entorno, es una de las mejores maneras de entender lo acontecido en un lugar, por ello y a través de la Toponimia (ciencia que estudia la nomenclatura de los lugares), nos hemos propuesto investigar el nombre de uno de los parajes más emblemáticos que hay en el término de Villanueva del Campo, donde se ubica la ermita de la patrona del lugar y cuya grafía actual seria Valdehunco. La pregunta es ¿siempre se llamó así? ¿de donde procede el nombre?.  Aquí damos algunas respuestas. 

Hagamos un sencillo viaje en el tiempo, pero no en el espacio. Nos movemos mentalmente unos mil años atrás, hasta la época en la que se produce en Tierra de Campos la mayor repoblación de su historia. Aunque pueda sorprender a mas de uno, se conservan cientos de documentos con las cartas puebla, testamentos, donaciones o compra-ventas de tierras y aldeas, que se hicieron en esa "repoblación”, un momento en el que el río Duero hace de frontera natural con el mundo musulmán, que esta casi a tiro de piedra. 

Una cultura, la musulmana, que nos legó mucho en diversos campos del conocimiento, de la arquitectura, de las matemáticas, de la filosofía,... siendo considerada en el año 1000 de nuestra era, el ámbito cultural y de desarrollo de las artes y las ciencias mas avanzado de Europa, donde ni siquiera el imperio carolingio creado por Carlomagno le hacia sombra.  
Mapa de la Península Ibérica sobre el año 1000.
En el se aprecia la frontera con el mundo musulmán a través del río Duero. 

Esa cultura que ahora se nos antoja lejana y extraña, fue durante siglos nuestra vecina, estando a menos de 50 km de la comarca de Tierra de Campos. En el medio, una estrecha franja denominada “el extremo del duero” o “extrema-dura” haciendo de “tierra de nadie”, lo que viene a significar que nadie cobraba impuestos a los pocos o muchos silvopastoralistas que allí habitaban, fueran cristianos o musulmanes, mozárabes o mudéjares. Un espacio de libertad que pocas veces se ha dado en la historia. 

Rebuscando en esos miles de legajos, escritos en el latín de la época, aparecen los antiguos nombres de nuestras villas, pueblos, ríos, iglesias, valles … y cuya transcripción y divulgación ha sido llevada a cabo por varios investigadores en las ultimas décadas. En el caso que nos ocupa, nos hemos encontrado una serie de documentos, de los que vamos a mencionar solo algunos de los mas significativos y que nos van a permitir comprender la  evolución del nombre que hemos fijado en nuestro escaner.

Quizás el documento mas importante de ellos, por ser el mas antiguo hasta la fecha, es uno que aparece en la colección del Monasterio de Sahagun, fechado en el año 986, en el que se hace mención por primera vez a “Valle de Iunco”. 

Posteriormente, en un documento del año 1002 del mismo monasterio, Alfonso V y su madre, la reina Doña Elvira, donan a Pedro Muñiz la villa que llaman del Val de Junco. Otro de los documentos localizados, fechado en el 1201, señala que Doña Jimena Osoriz dona al Monasterio de Sahagún, sus heredades “ in Valle de Junquiello, et in Valle de Junco heremo …. “. Este lugar de "Valle de Junquiello" se corresponde hoy en día con nuestra vecina localidad de Valdunquillo. También identificamos claramente en otros legajos al  flumen Aratoi o Aradoi, es decir, lo que hoy en día conocemos como el “Rio Valderaduey”,

Seria interesante aclarar que, lo que en otras latitudes la palabra "Valle" viene a ser una zona baja entre montañas, surcada por un río, en épocas más antiguas en la zona de Tierra de Campos, "Valle" viene a significar una zona de vega plana, de un cauce de agua más o menos estacional, dejando la palabra flumen para un cauce mayor y la palabra rivum para un río en condiciones. 

De todo ello, podemos deducir que el “Valle del Iunco” y el “Valle del Iunquiello” nos están refiriendo a unos cauces de agua próximos entre si, que se llamarían “Iunco” y “Iunquiello”. Analizando la geografía de la comarca, vislumbramos que dichos cauces recogen las escorrentías de agua desde una zona relativamente elevada, denominada la Loma de San Vicente y que tras recorrer unos diecisiete  kilómetros en dirección sur, en el caso del Iunco, atravesando los actuales términos de Villanueva del Campo, Prado, Quintanilla del Olmo y Villalpando y unos ocho kilómetros en dirección este, en el caso del Iunquiello, terminan ambos desembocando sus aguas en el “flumen Aradoi”. 
Tendríamos a su vez otro cauce procedente de la misma zona en dirección oeste, cuya denominación actual es el "Arroyo de la Vega", que discurre por las actuales localidades de Quintanilla del Molar, Vega y Villalobos, hasta desembocar también en el Valderaduey.   

En el mapa geo-historico que hemos elaborado para este articulo, hemos intentado reconstruir como pudo haber sido sobre el año 1000, la zona en la que se engloban los antiguos Valle del Iunco y del Valle del Iunquiello, así como el Arroyo de la Vega y en el que aparecen pueblos ya desaparecidos como Villafrontin, Golpellones, Castrolucio, Pozolo, San Vicente, Barruelo, Palaziolo, Valdelasyeguas, Villanazar, Santa Olaia ...

Recreación Geo-histórica del año 1000,
de la zona del Valle del Iunco y del Valle del Iunqueillo

Es muy importante señalar que las palabras Iunco, Iunquello, Aradoi, nos retrotraen claramente a un sustrato prerromano, un fósil toponímico que, cuando menos, nos llevaría a la época Vaccea de siglo VI a.c. y que supone un lujo histórico su conservación hasta nuestros días, porque denota dos cosas muy relevantes:
* La primera, que aquí hubo un importante poblamiento prerromano estable, que le puso nombre a los lugares, de manera especial a los ríos y cauces de agua.  
* La segunda, que la comarca ha estado habitada de manera continua desde épocas muy antiguas, ya que la denominación de los lugares, trasmitidos por vía oral, se ha mantenido a pesar de todos las guerras y épocas de crisis acontecidas a lo largo de la historia.   

Centrándonos en el caso del "Valle del Iunco", parece ser que la primera aldea que se situó en el centro de su cauce tomo el nombre de dicho valle y en el que, casualmente o no, existe el antiquísimo Teso de los Casares. Sabemos que, tiempo después y a unos 3,5 km aguas arriba del cauce del Iunco, se instalarían los primeros habitantes de una nueva aldea, denominada en el año 1043, "Villanoua de Erramel Doniz et sus filios", (Villanueva del Campo), generando, quizás, el posterior abandono de Valdejunco, al cual se declara heremo en el año 1201 y que fue abandonado de manera definitiva antes del año 1500, según consta en los legajos. 
   
Pero sigamos investigando como mencionan a ese lugar otros documentos a lo largo de la historia.
·                 * Sobre el año 1250, el Becerro de Presentaciones de la Catedral de León nos habla de un lugar llamado “Valdeunquo”.
·               * En 1511, un documento firmado por la reina de Castilla, Juana I, habla de la iglesia de Santa Olaia de Valdejunco.
·              *  En 1545, en la venta que se hace al obispo de Jaén, se menciona a la aldea de “Valdeyunco”.
·              *  En 1750, en un amplio documento fechado en Villalpando, el escribano denomina a esa zona de tres maneras distintas: Baldeunco, Valdiunco y Valdunco.
·                   *  No es hasta el siglo XIX, cuando vemos escrito en un documento por primera vez la palabra “Valdehunco” para referirse a esa zona. 
·                   *  A mediados de los años 50 del siglo XX, en un programa de fiestas del Cristo de Villanueva del Campo, alguien hace mención a la Virgen de Valdejunco o Valdehunco.
·                      *  Sobre el año 1984, en los remodelados soportales de la ermita, se hace una inscripción en el hormigón con la reseña: Ermita de Valdehunco.

Como se puede apreciar en la relación efectuada y tal y como ha ocurrido con muchísimas palabras del lenguaje y de la toponimia actual, estas se han ido adaptando al habla de cada momento.

Las explicaciones a estas variaciones las podemos entender desde la filología, que de manera más o menos clara nos explica, como desde fenómenos lingüísticos como la epéntesis, la diéresis, el apócope… al unir palabras para formar otras nuevas, se generan sonidos una tanto difíciles de pronunciar, como los hiatos (dos vocales atonas juntas), los diptongos (dos vocales tónicas juntas)… etc y que el lenguaje cotidiano tiende a modificar para hacer la palabra más pronunciable y audible.

Y eso es lo que parece que ha ocurrido en los últimos mil años con la denominación “Valle del Iunco”, que ha ido evolucionando de manera paulatina, conforme a este posible proceso:
  • Si separamos sus silabas originarias, tendríamos: Val-le-de-el-i-un-co.
  • A la primera de cambio ya nos sale contraer la preposición y el artículo, para decir: Val-le-del-i-un-co.
  • Luego se yuxtapondrían el prefijo Valle con el determinante del, Val-de-i-un-co. 
Aquí, tendríamos que explicar que en latín, la j no es sino una i especial, que en el castellano medieval, al igual que ocurre en otras lenguas, se pronunciaba como se hace en catalán con palabras como Jordi. Por ello, es fácil entender que de Valdeiunco, se pasara a Valdejunco, una manera de consonantizar la vocal central. Esta palabra de Valdejunco, es la que más veces aparece citada en documentos históricos.  

Pero no queda ahí la cosa, como el mencionado sonido de la “j” viene a ser similar al de la “ye”, es entendible que la palabra derivara a Valdeyunco, tal y como nos la hemos encontrado en los documentos y que dicha por nuestros ancestros, sonara muy similar a Valdeiunco.

Como podemos entender, este pequeño análisis se está haciendo con lo ocurrido en el lenguaje escrito, el cual era utilizado de manera muy esporádica por los escribanos oficiales de cada época al redactar los documentos, intentando reproducir al escribir, lo que escuchaban o eran capaces de entender, sobre todo en palabras que puede que nunca hubieran oído antes.  

Documento del siglo XVIII en el que se menciona a
"Nuestra Señora de Valdiunco", así como a Villanueva del Campo.



Por último, señalar que es a partir del siglo XIX cuando el sonido de la “j” tomaría de manera oficial el actual fonema /x/, variando su sonido desde la /x/ hasta la simple aspiración del sonido  /h/. Ello vendría a explicar que, como hemos señalado, desde mediados del XIX, los escribientes de ese momento utilizaran la palabra Valdehunco, de manera especial en los mapas que se empezaban a elaborar, siendo un tanto incongruente  llamar a un arroyo por su valle, como es el caso del “Arroyo de Valdehunco” o el “rio Valderaduey”. 

En cualquiera de los casos, la gente del pueblo siempre ha utilizado el sonido más cómodo a la hora de hablar, por ello, lo más común desde que el autor de este articulo ha oído el termino, es la denominación “Valdiunco”, para referirse a esa zona de Villanueva del Campo, lo cual denota además, mantener y trasmitir la esencia de su nombre original y este no es otro que el Valle del Iunco.